7 de abril de 2025

Presentación en Madrid de «El frasquito», de Luis Gusmán

El 27 de febrero participaré en la presentación de El frasquito, la mítica novela de Luis Gusmán, publicada en enero de 1973 en Buenos Aires, pero inédita hasta ahora en España. Acudiré en calidad de prologuista del libro.

 

 

Datos de la presentación:

    • 27 de febrero de 2023
    • 19 h
    • Bar Olavide Libros
    • Calle Olid, 14 (Madrid)

Si quieres más información sobre el libro, consulta la web de la editorial.


 

Si quieres apoyar a Ediciones Contrabando, puedes suscribirte y recibir 6 libros cada año a cambio de 60 €. Más información aquí.

22 de octubre de 2021

Presentación de «Imborrables» en Buenos Aires

 

Participé en este libro con la semblanza de dos personajes uruguayos: Rebeca Linke, la protagonista de La mujer desnuda, de Armonía Somers, y la hermana del medio, la voz que narra Pronto, listos, ya, de Inés Bortargaray. En realidad, entregué una tercera semblanza, sobre la también uruguaya Ana Armendáriz, de Todo termina aquí, de Gustavo Espinosa; pero esta, al final no fue incluida.

Aunque no podré estar en la presentación, quizá alguien lea este mensaje, le interese y sí pueda. A tal fin, copio y pego el texto que promociona el libro:
Esta obra se propone como una guía artística a la que el lector puede acudir para reencontrarse con la historia literaria de ambas márgenes del Río de la Plata y la de muchos de sus protagonistas. Acompañan a los textos las ilustraciones de Noemí Spadaro, Marcela Motta y María Pinto, que supieron captar el rasgo justo que define al retratado, en una galería biográfica compartida con más de cuarenta escritoras y escritores.

Toda antología es necesariamente un juego de inclusiones y exclusiones. De ahí la elección de un álbum y no de un diccionario para plasmar estas siluetas, más cercanas a una suma de entrañables evocaciones que al fruto de una exégesis biográfica o enciclopédica. Completa la apuesta una serie de entregas temáticas —detectives, niñas y niños, pasiones, bestiarios, personajes secundarios, desiertos, dúos, invenciones, muertes—, que viene a ofrecer un abordaje marginal e insoslayable a las ficciones más luminosas del Río de la Plata.

1 de abril de 2021

CTXT / Daniel Mella, el hombre que no podía escribir de manera luminosa

 Llevo una temporada sin actualizar el blog. He publicado varios artículos en CTXT, pero no he encontrado el momento de sentarme y de subirlos. Va siendo hora de ponerle remedio. A eso vengo. Paciencia, pues, si tras tanto silencio, llega una retahíla de mensajes (cosa que dudo, pero bueno...).

Empiezo por rescatar este artículo de finales de octubre de 2020. Es sobre Trilogía del dolor, de Daniel Mella, publicado por la editorial Comba, un volumen que contiene las tres primeras novelas de este escritor uruguayo: Pogo, Derretimiento y Noviembre. Mi lectura estuvo precedida por una entrevista con Mella en 2018 a propósito del libro de cuentos Lava y de la novela El hermano mayor. También de una charla en su casa de Parque del Plata en enero de 2019.

Parecía que el 2020 iba a ser un gran año para literatura uruguaya en España: no habíamos llegado a marzo, y ya estaban la trilogía de Gustavo Espinosa y la de Daniel Mella en circulación. Más adelante, veríamos la reedición de La azotea, y la publicación de No soñarás flores, de Fernanda Trías. Seguramente, salió incluso algún libro más del que ahora no me acuerdo. Sin embargo, el coronavirus nos hizo entrar en fase plaga bíblica y juraría que pasó inadvertido algo tan notable como la llegada de tanto libro uruguayo en un mismo año. Después de la próxima glaciación o lluvia de meteoritos, todo saldrá mejor.

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Arte del sufrimiento

Daniel Mella, el hombre que no podía escribir de manera luminosa

El dolor y la muerte han sido el motor principal de su escritura, tildada con frecuencia de pesimista, oscura o depresiva

Rubén A. Arribas 23/10/2020

Daniel Mella. Foto cedida por editorial Comba.

Mientras leía Trilogía del dolor, recordé aquella tarde de enero de 2019 en que Mella me recibió en su casa de Parque del Plata (Uruguay) para tomar unas cervezas y charlar. Unos meses antes habíamos hecho una entrevista por videoconferencia para CTXT a propósito de la publicación en España de su libro de cuentos Lava y de su novela El hermano mayor, y nos pareció buena idea retomar aquella conversación en persona. Durante la entrevista, Mella había hablado larga e íntimamente sobre la muerte de varios de sus seres queridos y del peso de esa experiencia en su obra. Al terminar había dicho algo que me había conmovido: quienes mueren nos regalan un estado de claridad y nitidez, y al menos por unos días se nos aclaran las prioridades y nos aferramos a “no volver nunca del todo a la realidad pelotuda”. Curiosamente, aquella tarde de verano austral en que lo visité dejamos a la muerte en paz y el único dolor que cruzó la conversación fue el de su espalda.

De hecho, nada más entrar en su casa, Daniel tiró sus 192 centímetros de exjugador de baloncesto al suelo y se puso a hacer estiramientos: el lumbago lo estaba matando. Se tendió entre la chimenea y una larga tabla de surf que, según explicó, hacía años que no utilizaba a pesar de tener el mar a 500 metros. Lo de hacer deporte había sido un pecado de juventud: a los 18 años atravesó una larga crisis personal de la que salió, entre otras cosas, fumador, exmormón y fenómeno literario. Esto último al menos tiene explicación: los azares editoriales quisieron que sus dos primeras novelas salieran en dos sellos distintos con un mes de diferencia; eso, unido a su edad, 21 años, resultó un bombazo para el pequeño y manso mundo cultural uruguayo de finales de los noventa. La mercadotecnia tardó poco en elevarlo a los altares de gran promesa literaria, algo que terminó siendo un estigma y una losa para él.

 

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30 de septiembre de 2020

Talleres de escritura: ¡empezamos en octubre!


La semana que viene comenzamos con los talleres de escritura en Fuentetaja. Enlazo los cuatro que daré en el curso 2020-2021:
Los cuatro serán a través de Zoom (al menos mientras dure la situación crítica que vivimos en Madrid...).

El alta se puede tramitar a través de la web, escribiendo a info@fuentetajaliteraria.com o llamando al 91 531 15 09.

Fuentetaja ofrece talleres en una docena de ciudades. La oferta general podéis consultarla aquí.

2 de julio de 2020

Taller de escritura lúdica: del 7 al 30 de julio

En julio daré un taller de escritura lúdica de ocho en clases en Fuentetaja. Las sesiones serán los martes y los jueves a las 10:30 —sí, en horario matinal— a través de la plataforma Zoom. Comenzaremos el martes 7 y terminaremos el jueves 30. El enfoque será práctico: pondré consignas y habrá que escribir textos de una sesión para la siguiente; luego, comentaremos esos textos en grupo. La información sobre el enfoque, el programa, el precio o cómo inscribirse está disponible en este enlace.

A lo largo de las ocho sesiones, rendiremos tributo a grandes nombres de la escritura lúdica, como los Oulipo, Les Luthiers o Leo Maslíah. También nos apoyaremos en textos de Italo Calvino, Leila Guerriero o Andrés Ibañez para producir artefactos creativos de variada condición: listas que parecen autorretratos, elogios del estilo hinchado, absurdas enumeraciones caóticas... Asimismo, nos entregaremos al noble arte de los juegos de palabras (anagramas, retruécanos, parónimos, etc.). La idea es explorar estrategias que nos permitan relacionarnos con la lengua y la escritura de una manera más lúdica. En fin, tenemos grandes planes para este mes. 
 
Si quieres apuntarte, contacta con Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja:

C/ Cervantes nº 21, entlo. 28014 Madrid
info@fuentetajaliteraria.com
Tel.: 91 531 15 09 y 619 027 626

7 de mayo de 2020

Entrevista a Gustavo Espinosa / CTXT

A finales de enero nos visitó el escritor uruguayo Gustavo Espinosa, que estaba de viaje por Europa. A su paso por Madrid, presentó el Tríptico de Treinta y Tres, que reúne sus tres mejores novelas en un solo volumen: Las arañas de Marte, Carlota podrida y Todo termina aquí (en ese orden). El libro, publicado por la editorial valenciana Contrabando, tiene unas 430 páginas y lleva prólogo mío. La puesta de largo a este lado del Atlántico fue en nuestra bienamada librería Juan Rulfo, donde Miguel Blasco (coordinador editorial de Contrabando) y quien esto escribe acompañamos al autor lo que mejor que pudimos y supimos.

Además, y aprovechando esta vez que el río Olimar pasaba cerca de Madrid, entrevisté a Espinosa para El Ministerio, la sección de la revista CTXT donde colaboro desde hace algo más de dos años. Después de tantos días leyendo y releyendo su obra completa —incluidas China es un frasco de fetos y Cólico miserere, inencontrables por ahora en España—, fue un placer conversar con Espinosa sobre su barroquísima, desmesurada y militante estética.

Eso sí, tras hacerlo y ver que se llevaba para Uruguay una edición crítica del Libro del buen amor o saber que leía con deleite La celestina, me quedaron más claras las fuentes de las que bebe su prosa, tan difícil de catalogar. También llegué a la conclusión de que hay que darle dos, tres y hasta cuatro oportunidades a los poemas de Góngora, aunque uno sea algo refractario a ese culteranismo... Al fin y al cabo, la próxima obra de Espinosa, Galaxia Góngora, estará dedicada a su autor fetiche.

A modo de complemento, añado esta reseña que escribí en el blog sobre Las arañas de Marte allá por 2015. También esta entrevista aparecida recientemente en la revista uruguaya Brecha, donde Espinosa habla sobre el coronavirus, su escritura o la edición española de su obra.

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Gustavo Espinosa / Escritor uruguayo, autor de ‘Tríptico de treinta y tres’
 

“Quizá sea el momento 

de construir un espacio de inutilidad sagrada” 

Rubén A. Arribas 15/03/2020 

 


Gustavo Espinosa, fotografiado en Madrid el pasado enero, por Laura Caorsi

La infancia y la adolescencia de Gustavo Espinosa discurrieron en un hogar humilde donde la literatura todavía desempeñaba un papel relevante en la vida familiar. Nacido en 1961 en Treinta y Tres –una pequeña ciudad del noreste de Uruguay–, este poeta, novelista e intelectual uruguayo explica que en su casa no había muchos libros, pero que estos eran de calidad. Hijo de un carpintero y de una ama de casa, Espinosa les debe a sus padres haber conocido a Cortázar, Vargas Llosa o García Márquez. Una tía completó el triángulo necesario para convertirlo en un lector más en la familia.

“El boom latinoamericano ha sido un fenómeno bastante vilipendiado en las últimas décadas –sostiene Espinosa–; sin embargo, aquel fue un fenómeno de transnacionalización y democratización de la buena literatura”. Lo dice no solo con la autoridad que le dan los libros publicados y los premios recibidos, sino también con la de llevar treinta años ejerciendo como profesor de literatura en el mismo instituto donde estudió como alumno: el Liceo N.º 1 Dr. Nilo L. Goyoaga. A continuación, agrega: “Yo recuerdo ver en casa de mis viejos, allá por 1970 o 1971, la edición de Sudamericana de Cien años de soledad”. El ejemplo lo trae a colación de un hecho que le inquieta: le cuesta imaginar una situación análoga a la suya en muchas familias de hoy, pertenezcan estas o no a las clases populares.




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Un par de fotos de la presentación del Tríptico de Treinta y Tres en la librería Juan Rulfo (Madrid)


De izqda. a dcha.: Miguel Blasco, Gustavo Espinosa y Rubén A. Arribas
Llenamos la librería Juan Rulfo. ¡Gracias por venir!

27 de febrero de 2020

Entrevista a Felipe Polleri / CTXT

A principios de noviembre se alinearon los astros y tuvimos la suerte de que Felipe Polleri visitara España. Este escritor urugayo no es precisamente lo que se llama un viajero; por tanto, su paso por la librería Juan Rulfo lo saboreamos con el delite propio de las ocasiones únicas. Además, vino acompañado de María Laura Pintos, una de las fundadoras y editoras del sello de poesía La Coqueta. Como anunció la tarjeta de invitación, fue «una tarde intensamente uruguaya».

Mucho de lo que conversamos Polleri y yo lo recogí después en una entrevista que publiqué el 24 de enero de 2020 en la revista CTXT. Otras cosas, como los quince minutos en estuvo leyendo pasajes de La inocencia, quedarán para el recuerdo de quienes estuvimos allí. Fue un encuentro verdaderamente entrañable, genuino y divertido. Al escuchar leer y luego hablar a Polleri, diría que su tribu lectora madrileña pudo captar algo a veces complicado a este lado del Atlántico: el desopilante humor negro que rezuma esta novela (y, en general, toda su obra).

En España, por desgracia, solo está publicada La inocencia (:Rata_, 2017). Eso implica que, si alguien quiere seguir leyendo a este rabioso y salvaje escritor uruguayo, debe tener contactos trasatlánticos, comprar los libros de importación, etcétera, etcétera. Por increíble que parezca, se han publicado más libros de Polleri en Italia o en Francia que aquí. Así, nuestros vecinos franceses han traducido ya Gran ensayo sobre Baudelaire, ¡Alemania, Alemania! y Los animales de Montevideo; y los italianos han publicado ¡Alemania, Alemania! y este año sacarán Los sillones marchitos. Eso por no hablar de que la filial mexicana de Tusquets publicó un par de libros hace unos años. En fin, no hay que desesperar; quizá en 2021 haya buenas noticias.


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Felipe Polleri / Escritor uruguayo, autor de ‘La inocencia’

“Un libro es una enfermedad 

de la que uno se cura escribiéndola”


Rubén A. Arribas 24/01/2020

Felipe Polleri, en su casa. Foto de Diego Eguía Castro.

La literatura de Felipe Polleri es una especie rara y misteriosa, y sobre todo feroz. Bebe del inconsciente, considera que la autocensura es una descortesía con el lector y defiende la catarsis —siempre que sea estética— como un método liberador tanto para quien escribe como para quien lee. A la manera de su admirado Antonin Artaud, este escritor uruguayo considera que una verdadera obra de arte debe perturbar el reposo de los sentidos y agrietar, a través de la sombra, un concepto tan petrificado como es la cultura. Probablemente, eso explica por qué sus novelas están plagadas de yoes monstruosos cuya voz reconocemos en nuestro interior, pero que negamos cuando hablamos o escribimos. En el caso de Polleri (Montevideo, 1953), esas voces, sin embargo, alimentan las vidas imaginarias y horrorosas de sus personajes.

Su literatura se caracteriza, además, por una voz narrativa intensa y rabiosa, pero no por ello exenta de humor —humor negro, claro— y de ternura. Es una voz que busca atestiguar
la crueldad de un mundo que otros construyeron, como suele decir Polleri, para jodernos. Quizá por eso sus narradores se entregan a “la ira luminosa que todo lo arrasa” de la que hablaba Angélica Liddell en Trilogía del infinito. Además lo hacen, como pedía la autora de Una costilla sobre la mesa, no solo como un mecanismo de supervivencia, sino como una vía para devolverle al arte la fuerza y la belleza inherentes a su naturaleza salvaje... Y así, de paso, rescatarlo de las manos de ese censor moderno que es el puritanismo (sea este de corte más clásico o más progresista).

Tras la apariencia de unas memorias familiares —no autobiográficas—,
La inocencia (:Rata_, 2017) puede leerse como una declaración sobre el derecho a odiar la infancia propia y como un ajuste cuentas con el concepto familia. También como una declaración de enemistad eterna a Pocitos, el aristocrático barrio montevideano donde se crio el autor y donde, según Rodolfo —el narrador de la novela—, la gente se preocupa más por cuidar la hermosura de las calles que por los problemas sociales que existen en el resto de la ciudad. Asimismo, La inocencia relata un desclasamiento: Rodolfo prefiere ser un grasa —intraducible coloquialismo uruguayo— y vivir como tal a cumplir con las expectativas derivadas de tener un apellido ilustre y de vivir en un barrio de gente rica.

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Esther Peñas, María Laura Pintos, Felipe Polleri y Rubén A. Arribas.

La hinchada madrileña reunida en la librería Juan Rulfo (5/11/2019).
 
Grupo de estudio de la obra polleriana (Universidad Grasa de Yarará).
 

13 de febrero de 2020

Presentación de «Tennessee», de Luis Gusmán


Volvemos con más literatura rioplatense de alto voltaje a la librería Juan Rulfo. Después de las visitas de los escritores uruguayos Felipe Polleri (noviembre) y Gustavo Espinosa (enero), le llega el turno al argentino Luis Gusmán, quien ya vino el año pasado por estas fechas para presentar su novela Villa. Este año repite experiencia a propósito de la publicación de Tennessee, también publicada por Ediciones Contrabando.

El acto será el jueves 20 de febrero a las 19 h (metro Moncloa) y me acompañará la guionista argentina Olivia Tykocki. Hablaremos con Gusmán, entre otras cosas, sobre el proceso creativo de Tennessee, una novela que antes fue un cuento (1990) y una película (1996), y que después siguió transformándose hasta hoy.

Además de la presentación madrileña, habrá una en Barcelona (Latapeinada, lunes 17) y otra en Valencia (Imprevisualgalería, miércoles 19). Van enlazadas.

Venid si os apetece, os interesa, tenéis hueco, etcétera, etcétera.

21 de enero de 2020

Prólogo y presentación de «Tríptico de Treinta y Tres», de Gustavo Espinosa



El  jueves 30 de enero volveremos a reunirnos en Madrid en pro de la literatura uruguaya. Esta vez nos visita Gustavo Espinosa, quien acaba de publicar Tríptico de Treinta y Tres en España. El encuentro será en nuestro fortín y horario habituales: librería Juan Rulfo (metro Moncloa) a las 19 h.

Miguel Blasco (coordinador de Ed. Contrabando) y yo (prologuista) conversaremos con Espinosa sobre su concepto barroco de la literatura; una literatura donde caben los personajes marginales, la dictadura uruguaya, el rock argentino de los 70, el blues, el cine, lo intelectual o Góngora (sí, lo he escrito bien: Góngora...).

Este tríptico recoge en un solo tomo tres novelas que fueron publicadas en Uruguay por separado: Carlota podrida, Las arañas de Marte y Todo termina aquí. Con esas obras, entre otros galardones, Espinosa ha ganado el Premio Nacional de Literatura y dos veces el Bartolomé Hidalgo. Si queréis saber más de él, echadle un vistazo al prólogo (que para eso lo escribí y está disponible en la web de Contrabando).
A modo de complemento, añado esta reseña que escribí en el blog sobre Las arañas de Marte en 2015. Lo que pedía entonces es hoy una realidad: que se publicase a este enorme escritor uruguayo. En breve, brindaremos por ello. ¡Os esperamos!

12 de enero de 2020

Entrevista a Miguel Ángel Ortiz / Panenka

Con lentitud pero constancia, sigo subiendo los artículos que publiqué en 2019. Ahora le toca el turno a la entrevista que le hice a Miguel Ángel Ortiz en julio para la revista Panenka a propósito de su ensayo Poesía y patadas, que recorre cien años de fútbol y literatura.

El autor es un viejo conocido de este blog, pues en 2013 y en 2014 participé en la presentación de Fuera de juego y de La inmensa minoría, las dos novelas que precedieron a este ensayo. Aunque Miguel Ángel vive desde hace años en Barcelona, ya es tradición que estrene sus libros en Medina de Pomar (Burgos), su pueblo de adopción (él nació en Ciudad del Cabo). Por eso mismo, hasta allí, hasta la bella comarca de Las Merindades, nos acercamos el escritor Manuel Abacá, el autor y yo para conversar sobre fútbol, poesía, patadas y lo que se terciase.
Pese a que mis conocimientos balompédicos son rudimentarios, Poesía y patadas me interesó debido a la fuerte presencia de la literatura. Por ejemplo, descubrí que había un montón de poemas escritos por mujeres. También que Gabriel Celaya y Rafael Alberti habían dirimido sus diferencias futbolísticas a través de la poesía, que Unamuno tuvo un famoso jugador en la familia —Pichichi— o que hubo serías disputas semánticas a la hora de traducir el nombre de este deporte (¡esferomaquia quería llamarlo Azorín!). En fin, hasta el atrabiliario Valle-Inclán quiso decir algo sobre el fútbol. 

Otro elemento que me llamó la atención es que el debate de si el fútbol es más negocio que deporte viene de lejos. Ah, y como bibliófilo que soy, me encantó que Miguel Ángel trajera a la charla algunos libros antiguos que ha ido coleccionando estos años.

Aquella charla en Medina de Pomar, tiempo más adelante, nos llevó a otra conversación y a esta entrevista cuyo inicio transcribo.


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“La novela ‘Judas futbolista’ ya criticaba 

en 1928 el negocio del fútbol”

Fútbol y literatura se mezclan en 'Poesía y patadas', el libro de Miguel Ángel Ortiz. Y también lo hacen en esta charla entre el escritor y Rubén A. Arribas


Miguel Ángel Ortiz, en la biblioteca de Medina de Pomar. Foto: Laura Caorsi


“Escribir sobre fútbol es la mejor manera de continuar jugándolo”. Esa frase de Eduardo Galeano que recoge Miguel Ángel Ortiz en su último libro, Poesía y patadas (Córner, 2019), resume mejor que ninguna otra el vínculo que este escritor medinés tiene actualmente con el balón. Ahora que lleva un tiempo retirado del fútbol aficionado debido a una lesión de rodilla, Ortiz siente más que nunca que leer y escribir sobre su deporte favorito es una manera diferente de disfrutarlo. También una apuesta por seguir profundizando en el mundo narrativo que construyó en las dos novelas que antecedieron a este ensayo: Fuera de juego (Caballo de Troya, 2013) y La inmensa minoría (Random House, 2014).

Por esa razón, en los últimos cinco años, Ortiz ha leído algo más de 300 obras futboleras en diverso grado y en los más variados estilos. Desde la crónica de Horacio Quiroga que marca en 1918 el inicio del periodismo deportivo hasta ese desatado canto al fútbol que es Dios es redondo, de Juan Villoro. Desde los poemas de Rafael Alberti, Gabriel Celaya o Miguel Hernández hasta los de Clara Janés, Blanca Varela, Mercedes Saorí o Gioconda Belli. Desde los cuentos de Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano y Eduardo Sacheri a las novelas de Peter Handke, Pier Paolo Pasolini, Philip Winkle o Ramiro Pinilla. Todo ello sin dejarse atrás libros de carácter más sociológico, como Futbolistas de izquierdas, de Quique Peinado, o También nos roban el fútbol, de María y Ángel Cappa.

A primera vista, Poesía y patadas funciona como una entretenida enciclopedia donde encontrar más de un centenar de referencias literarias con las que construir una buena biblioteca futbolera. Sin embargo, terminada y digerida su lectura, deja un regusto intenso y único en el paladar: la sensación de haber entendido mejor por qué ha sido tan fecunda la relación entre el fútbol y la escritura desde principios del siglo XX hasta hoy. De todo ello ha hablado el autor con Panenka.



2 de enero de 2020

«El exilio de las mujeres atrevidas», Robert Cohen / CTXT


Uno de los mejores libros que he leído en 2019 es El exilio de las mujeres atrevidas, del escritor suizo Robert Cohen. No soy de hacer clasificaciones, pero este novelón de casi 600 páginas lo leí dos veces en menos de un año: la primera, como un lector más; la segunda, porque quería reseñarlo. Ni siquiera así logré extraerle todo el jugo que contiene.

El libro está publicado por La Oveja Roja, y juraría que ha pasado relativamente inadvertido en los suplementos culturales. Por aquello de no olvidarme, anoto aquí que a estas mujeres atrevidas les debo haber conocido la editorial Contraescritura mientras buscaba información sobre Alfred Kantorowicz (uno de los muchos personajes secundarios que aparecen en la novela). Así funciona la literatura: unos libros nos llevan a otros, y unas editoriales a sus hermanas y semejantes. No he leído nada aún del catálogo de Contraescritura, por lo que ya tengo propósito para el año que empezamos: arreglar ese desajuste.


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Mujeres atrevidas en tiempos del nazismo

‘El exilio de las mujeres atrevidas’, de Robert Cohen, retoma la mejor tradición de la novela política para documentar los asesinatos de tres militantes comunistas por los nazis




Olga Benario, Maria Osten y Ruth Rewald. Fotografía tomada de CTXT

¿Por dónde empezar a hablar de una novela política de casi 600 páginas tan imponente como El exilio de las mujeres atrevidas? Quizá por explicar que leerla es una experiencia literaria casi olvidada hoy: exige tiempo, paciencia y esfuerzo para moverse con soltura por el amplio territorio que recorre, el enorme fondo documental del que se nutre y las variadas maniobras narrativas que pone en juego. En realidad, exige tanto del lector porque contiene tres novelas en una; una por cada protagonista: Olga Benario, Maria Osten y Ruth Rewald, tres jóvenes militantes comunistas alemanas en la época del nazismo.

Eso sí, como todo buen libro, El exilio de las mujeres atrevidas ofrece algo sustancioso a cambio. A partir de un centenar de personajes que orbitaron –con mayor o menor cercanía– alrededor de Benario, Osten y Rewald, la novela construye una impresionante constelación histórica, política y cultural que nos permite conocer mejor cómo fue la aportación del comunismo alemán en la lucha contra el fascismo entre 1928 y 1942. En particular, en hechos tan relevantes como el alzamiento de Luiz Carlos Prestes en Brasil (1935), la Guerra Civil española o la organización de la intelectualidad en el exilio europeo.

El autor del libro, Robert Cohen (Zúrich, 1941), vive desde 1980 en Estados Unidos. Allí se doctoró en Germanística con una tesis sobre la novela La estética de la resistencia, de Peter Weiss, un tema central en su carrera académica junto con la literatura alemana en el exilio o la vanguardia de izquierda en la República de Weimar. Asimismo, y relacionado con el tema de El exilio de las mujeres atrevidas (La Oveja Roja, 2018), Cohen ha publicado al menos dos libros más. Uno es El proceso Benario. Las actas de la Gestapo: 1936-1942 –inédito en España–, donde revisa más de 2000 documentos oficiales sobre la activista alemana. El otro –inédito también– es la correspondencia que tuvieron Olga Benario y Luiz Carlos Prestes cuando ambos estuvieron encarcelados. Estamos, por tanto, ante la novela de un especialista en la materia.

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23 de octubre de 2019

Una tardecita uruguaya con La Coqueta y Felipe Polleri


En noviembre de 2017, presentamos La inocencia, de Felipe Polleri. En aquel entonces, el escritor uruguayo no pudo viajar a España, por lo que hablamos de su novela a nuestas anchas, es decir, sin que él pudiera rebatirnos, golpearnos, acuchillarnos, dispararnos con su negro revólver negro, etcétera, etcétera (todas esas cosas que hacen los personajes del gran Polleri, digo). Bien, dos años después de aquello y en el mismo cuadrilátero —la librería Juan Rulfo—, celebraremos la revancha, la reedición o vaya usted a saber qué en honor de La inocencia... Eso sí, esta vez tendremos a Polleri en carne y hueso —más hueso que carne, creo— dispuesto a leer algunos fragmentos de la novela y a conversar públicamente sobre ella. En fin, como suele decirse: será una oportunidad única.

Antes de todo ello, presentaremos el sello uruguayo de poesía La Coqueta. Una de sus directoras, María Laura Pintos, nos contará sobre este proyecto colaborativo fundando en 2017. A día de hoy, La Coqueta ha publicado diez poemarios y es un sello de referencia a la hora de hablar de la poesía contemporánea uruguaya. Prometemos leer unos cuantos poemas.

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Algunas cosas que escribí sobre Felipe Polleri y su obra:

20 de octubre de 2019

Entrevista a Carlos Ríos / CTXT


Voy algo atrasado recuperando entrevistas y artículos que he publicado; a ver si consigo ponerme al día en las próximas semanas. El 12 de julio publiqué una entrevista con Carlos Ríos, que estuvo en marzo presentando dos libros suyos en España: Cielo ácido, publicado Lagüey, y Manigua, publicado por Ediciones Contrabando. Algo que me gustó de leer y conocer a este escritor argentino es que, como el narrador de El artista sanitario, «antes que agradar con lo que pinta, prefiere cortarse las manos». Es decir: no escribe para vender libros y conquistar mercados, sino para hacer literatura; lo importante para Ríos es que los libros vaya construyendo, poco a poco, su propia comunidad lectora. Veremos si la española da para que en un futuro nos lleguen obras como Rebelión en la ópera o Cuadernos de Prypiat, publicados ya en otros países.

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 CARLOS RÍOS / ESCRITOR Y EDITOR ARGENTINO
“¿Un libro es solo lo que tiene lomo y está en una librería?”

Carlos Ríos. Fotografía de Ana Porrúa.
Carlos Ríos se ha ganado la vida de muchas maneras. En una de ellas, tiempo atrás, formaba parte de un equipo que escribía libros didácticos para el profesorado argentino de primaria y de secundaria de la provincia de Buenos Aires. En el marco del Plan Provincial de Lectura en la Escuela, Alfaguara invitó a su equipo a la presentación del catálogo literario. Para sorpresa de Ríos, el encargado de la editorial insistía en un mismo mantra comercial fuera cual fuera el título del que hablaba: “Esta novela comunica bien”. O dicho de otro modo: se entendía todo y no presentaba dificultad estética alguna.

Lo preocupante, subraya este escritor argentino, es que aquella persona repetía el eslogan “como si fuera un valor positivo a la hora de atrapar a un lector o de que ese lector pudiese hacer una buena lectura de ese libro”. También como si ese fuera el único modelo literario posible para su empresa. Al cabo de un rato, Ríos pensó: “Yo debo de tener el casco puesto al revés”. Y, ya que estaba, se dio cuenta de que un escritor como él jamás ganaría el Premio Alfaguara. No es que le preocupara mucho, pero le hizo gracia y lo pensó.

“Para mí —explica, la literatura existe donde la comunicación empieza a romperse, donde el sentido comienza a formular algunas proposiciones inesperadas entre lo que uno escribió y lo que alguien lee. La literatura es un mecano que está desarmado, y que uno tiene que ir armando. A veces te falta una pieza, y tenés que seguir construyendo ese artefacto con esa pieza ausente. Dejar todo en manos de la comunicabilidad es casi transformar a un escritor en un publicitario. Ahí lo que se traduce es una necesidad de orden empresarial que poco o nada tiene que ver con la literatura”.


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3 de julio de 2019

Entrevista a Lucía Mbomío / CTXT


A mediados de abril conversé con Lucía Mbomío en la Feria del Libro de Getxo a propósito de su libro Las que se atrevieron. Fue una charla pública en la Romo Kultur Etxea. El ida y vuelta fue tan intenso que me dio para escribir un par de artículos: una entrevista para la revista CTXT (ver más abajo) y una entrada para la revista Un puerto que cambia, donde además incorporé algunos vídeos del acto. Escribí tanto, digo, que casi todo lo que tenía que decir está dicho en uno u otro sitio. Por tanto, solo me queda invitaros a leer los textos.









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LUCÍA MBOMÍO, PERIODISTA Y AUTORA DE 'LAS QUE SE ATREVIERON'

«No es lo mismo "tengo un amigo negro" 

que mi "mi hija está con un negro"»


Lucía Mbomío. Fotografía de Cristina Tovar.
Las charlas con Lucía Asué Mbomío Rubio son torrenciales. Inteligente, buena comunicadora y con sentido del humor, Lucía Mbomío (Alcorcón, 1981) enlaza temas y abre hilos de conversación como quien saca cerezas del frutero; eso sí, la mayoría atravesados por tres de sus grandes intereses: Guinea Ecuatorial, el activismo político y el periodismo. Así, a la par que cuenta anécdotas sobre su trabajo en el programa Aquí la Tierra, reflexiona sobre cómo representa la literatura blanca a las personas negras, detalla los pormenores de su investigación sobre José Carlos Grey Molay –un republicano negro que sobrevivió a Mauthausen– o habla del año que vivió en Guinea. Lo difícil, a veces, es centrarse y hablar de su libro.

De hecho, antes de entrar en materia sobre Las que se atrevieron (Sial, 2016), aparece un cuarto foco de interés: su “Alcorcón del alma”, como ella dice. Lo suyo con su ciudad natal no es ni pose ni orgullo fingido, sino pertenencia genuina. Piel. “Hablo mucho de Alcorcón porque ahí me siento en casa; ahí sí que me han reconocido. Me perdí con cuatro años, alguien me vio y dijo: ‘Ay, tú eres la hija del profe negro’. Y me llevó a casa. Es decir: ahí tengo un nombre, tengo una familia, una casa, soy de Alcorcón. En otros sitios he sido ‘negra’, ‘negra de mierda’, ‘la que viene a cuidar a los abuelos’ y otras millones de cosas”, compara.

El dato ayuda a comprender mejor su posición como escritora: con un pie en una aldea de Niefang (Guinea), de donde migró su padre hace 54 años; con el otro en un pueblo de Segovia, de donde salió su madre hacia Madrid para estudiar Ingeniería Industrial; y con el corazón y el acento fieles al extrarradio sur madrileño, del que ha hecho incluso bandera periodística. En su libro habla de esa simbiosis cultural que la acompaña desde su nacimiento; pero, sobre todo, lo que hace es contar la historia de seis mujeres españolas –incluida su madre– que se casaron con hombres guineanos en los 60 y 70, y que formaron una familia con ellos. Son mujeres anónimas que, sin darse importancia ni militar en partido alguno, cuestionaron un triple yugo: el franquista, el machista y el racista.


1 de mayo de 2019

Entrevista a Luis Gusmán / CTXT

En febrero nos visitó Luis Gusmán, un escritor argentino cuya obra sigo desde hace 15 años. Gracias a los saldos de la calle Corrientes conseguí en 2004 tres novelas suyas: El corazón de junio, Tennessee y Hotel Edén. Luego, seguí con los ensayos de La ficción calculada, que también encontré en los saldos porteños. Así las cosas, una amigo me dijo que debería leer Villa, que justo se reeditaba en ese momento —2006— en la Argentina. Me gustó tanto que leí también El peletero y terminé entrevistando a Gusmán en 2007 para la revista Teína.

A partir esa entrevista, y gracias al propio Gusmán, fueron llegando otros libros suyos a mi estantería: La rueda de Virgilio, Los muertos no mienten, El frasquito, Ni muerto has perdido tu nombre, Epitafios o Hasta que te conocí. Ahora, más recientemente, Los Kafkas, La valija de Frankenstein, Esas imbéciles moscas o Literatura amotinada. En fin, con los años me he ido convirtiendo en un lector gusmaniano. Por eso mismo fue un placer participar en la presentación madrileña de su novela Villa, publicada aquí por el sello valenciano Ediciones Contrabando, y  de paso entrevistarlo para la revista CTXT.

Más abajo pongo un par de fotos de la presentación. Nos acompañaron el escritor mexicano Alejandro Espinosa Fuentes y el traductor argentino Hugo Savino.

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Luis Gusmán, escritor argentino, autor de la novela Villa

Yo me saco mis libros de encima; si los vuelvo a leer, los corrijo




Hablar con Luis Gusmán es enfrentarse a la posibilidad de que la respuesta a cualquier pregunta termine convertida en una pequeña novela. Este escritor argentino desconoce cuál es el camino recto entre la pregunta y la respuesta, y gusta de entregarse gozosamente a la digresión y el zigzagueo. No es que eluda los temas; al contrario, es un excelente conversador y la mañana de domingo pasa rápido hablando con él. De hecho, tiene un talento innato para asociar unas ideas con otras, por lo que la charla es un ir y venir por un extenso catálogo de anécdotas personales y literarias, además de una sucesión de reflexiones sobre el proceso creativo y la literatura. No es raro, por tanto, que la entrevista termine dos horas y media después con una frase que vale como metáfora de lo sucedido: “Disculpá si me fui por las ramas y no te contesté”.

Gusmán viene de presentar su novela
Villa (Ediciones Contrabando, 2019) en Barcelona, Valencia y Madrid durante la primera semana de febrero, y está algo cansado de tanto trajín. Antes de regresar a Buenos Aires, todo su afán es visitar alguna librería; quiere ver qué se ha publicado sobre Mary Shelley, comprar algunos libros sobre coleccionismo o ver si encuentra Memorias íntimas, de George Simenon. También quiere reunirse con su amigo Hugo Savino, traductor del francés y compañero en su día en la revista Sitio.

Mientras llega el café, Gusmán habla largamente sobre una novela inédita,
Dos extraños, en la que trabaja desde 2007 y que probablemente cerrará su ciclo como novelista, según declaró hace poco en la televisión argentina. Habla con tanto detalle y profundidad de la trama y de la arquitectura narrativa que parece estar trabajándola en voz alta. Interrumpirlo para preguntarle algo suena a herejía.

Ya con el café en la mano, Gusmán salta de tema y empieza a hablar sobre la importancia que le da a la figura del editor. “Yo necesito que sea mi amigo”, subraya. Tras más de 45 años publicando, asegura que sabe cuánto ganan el libro y su autor cuando encuentran al interlocutor adecuado. En su caso, además, le debe mucho a amigos como Luis Chitarroni, Salvador Gargiulo o Luis Tedesco, con quienes se reúne todos los sábados a tomar algo y conversar de literatura. De ellos, señala, es el mérito de encontrar “los errores que cometí”; pero también, bromea, el demérito de los que dejan pasar y luego encuentra él en la última revisión.


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De derecha a izquierda: Alejandro Espinosa, Hugo Savino y Luis Gusmán.

Presentación de Villa. Librería Juan Rulfo (Madrid).

12 de abril de 2019

Charla con Lucía Mbomío sobre «Las que se atrevieron»


Este fin de semana se celebra la Feria del Libro de Getxo. El sábado 13, Laura Caorsi y yo estaremos en la caseta de antiRUMORES alrededor de las 13 h repartiendo ejemplares del libro Segundas impresiones. 18 reencuentros con personas migradas que hicieron de Getxo su hogar. Podéis conocer más sobre el proyecto y descargar gratuitamente el libro aquí.

Además, el domingo 14, yo charlaré con Lucía Mbomío sobre Las que se atrevieron, un libro entre el periodismo y la literatura donde habla sobre seis mujeres españolas que se casaron con varones de Guinea Ecuatorial en los años 60 y 70. Si queréis saber más sobre Lucía, os recomiendo que le echéis un vistazo a su cuenta de Instragram, a esta conferencia TEDx sobre si existen las razas o a cualquiera de sus artículos para Afroféminas. Y si aún no tenéis bastante, podéis continuar con sus columnas para El País o en Píkara. En fin, lo vamos a pasar pipa conversando. Será en la Casa de la Cultura de Romo / Romo Kultur Etxea a las 12 h. ¡Os esperamos!

Ya que estoy, os dejo un vídeo donde Lucía recomienda Los pescadores, del escritor nigeriano Chigozie Obioma, para la revista Mundo Negro.


2 de abril de 2019

Presentación de 'Poesía y patadas', de Miguel Ángel Ortiz


Ir a Medina de Pomar (Burgos) a chalar sobre los libros de Miguel Ángel Ortiz se está convirtiendo en un clásico. Aunque nació en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y trabaja como librero en Granollers, Miguel Ángel es un medinés de toda la vida, por lo que cada vez que publica un libro peregrinamos hasta su pueblo para presentarlo en sociedad. Así sucedió en su día con Fuera de juego (Caballo de Troya, 2013) y La inmensa minoría (Random House, 2014), las dos novelas que ha escrito hasta la fecha. Ahora vamos con Poesía y patadas (Roca Editorial, 2019), que puede leerse como una colección de artículos sobre más de un centenar de libros —la mayoría literarios— que hablan del fútbol. De paso, aprovecharemos para brindar en público por su Premio Mandarache 2017.

Esta vez hablaremos Manuel Abacá —autor de La mesa puesta y responsable del blog Por las montañas de Holanda— y yo con Miguel Ángel. Como anuncia el título, conversaremos de fútbol, claro; pero, sobre todo, hablaremos de literatura. O mejor dicho: de cómo la poesía, el cuento, la novela o el teatro han contado el fútbol; y, ya que estamos, de las metáforas que nos presta a diario y de cómo nos hemos contado a través de este deporte a lo largo de estas décadas. Ejemplos españoles recientes de esto último son, además de las propias novelas de Miguel Ángel, otras como El hijo del futbolista, de Coradino Vega, o Hijos del fútbol, de Galder Reguera. Y si nos pasamos al periodismo, vale hablar de los libros de Quique Peinado, Ramón Lobo o Juan Pablo Meneses.

Invocaremos toda clase de nombres, desde inútiles del esférico como Rodrigo Fresán, Valle-Inclán o Roberto Bolaño a hooligans ilustrados como Eduardo Galeano, Juan Villoro, Miguel Delibes, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Sacheri, Enric González, Manuel Vázquez Montalbán, Ramiro Pinilla o Ray Loriga. Desde jugadores con biblioteca y libro propio, como Miguel Pardeza, a futbolistas politizados, como Sócrates o los del St. Pauli. También nos ocuparemos de algo muy importante en Poesía y patadas: el fútbol femenino. Ahí estarán Luis Valenzuela, Claudia Piñero, Almudena Grandes, María Tena, Gioconda Belli, Blanca Varela, Marta Sanz o Liliana Heker para echarnos una mano. En fin, será divertido. Si podéis acercaros, allí estaremos.


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