11 de abril de 2018

Charla con Saïd El Kadaoui, autor de 'No'


El jueves 19 de abril charlaré con Saïd El Kadaoui, escritor y psicólogo hispanomarroquí, sobre su novela No (Catedral Books, 2016). Será a las 19 h en el Aula de Cultura de Getxo (Bilbao). Para saber más del asunto, enlazo una reseña que publiqué en Un puerto que cambia y la web del Ayuntamiento de Getxo.

9 de marzo de 2018

Madrid / Presentación de "Conversaciones con Mario Levrero", de Pablo Silva


En algo menos de dos semanas, el miércoles 21 de marzo, estaré en la presentación de Conversaciones con Mario Levrero (Ediciones Contrabando, 2017), del escritor y periodista uruguayo Pablo Silva. Será en la librería Juan Rulfo (metro Moncloa, Madrid) a las 19 h.

Además de Pablo, estarán María Tena, uruguaya sentimental, literata todoterreno y autora de cinco novelas; Constantino Bértolo, editor de El discurso vacío o Dejen todo en mis manos a su paso por Caballo de Troya y prologuista de la levreriana e involuntaria novela llamada París; y quien esto escribe, lector de Mario Levrero desde hace años. Como suele decirse: allí estaremos, allí os esperamos.

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+ info sobre Pablo Silva: reseñas de Pensión de animales y La huida inútil de Violeto Parson.

14 de febrero de 2018

Artículo en CTXT: «El lector de Mario Levrero»

<p>Mario Levrero en una imagen de archivo.</p>
Levrero en una foto de archivo. (Eduardo Abel Giménez).
El pasado 10 de febrero salió un artículo mío sobre Mario Levrero en la revista CTXT. Lo escribí a propósito de la publicación en España de Conversaciones con Mario Levrero, del escritor y periodista Pablo Silva.

Este libro, que existe en el mercado uruguayo desde 2008, ha tardado casi diez años en llegar aquí. Por suerte, el sello valenciano Ediciones Contrabando se animó a publicarlo a finales del año pasado. En ese periodo entre 2008 y 2017, el libro ha conocido una edición argentina y una edición chilena, y en cada una de ellas ha ido aumentando la cantidad de material extra que traía en relación a la versión primigenia.

En la actualidad, la versión española contiene, entre otras golosinas, un artículo de Mario Levrero sobre los mecanismos de creación, dos entrevistas que le hizo Christian Arán meses antes de morir, un par de poemas o
una pregunta que Levrero le hizo a Onetti en 1973 para la revista Maldoror. En fin, un libro de lo más apetecible para quienes quieran adentrarse en la obra del autor de Fauna, Desplazamientos, La banda del Ciempiés, Dejen todo en mis manos, Todo el tiempo, Diario de un canalla, La ciudad, El lugar, París, Aguas salobres, etcétera, etcétera. Conversaciones con Mario Levrero también puede gustarle a quienes, simplemente, tengan interés en los procesos creativos literarios.

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EL LECTOR DE MARIO LEVRERO

Pablo Silva publica en España sus Conversaciones con Mario Levrero, en las que el autor de La novela luminosa despliega su personalísima poética 


Rubén A. Arribas

«Siempre me bastó con un lector que hubiera sintonizado con mi texto; la masa no me agrega nada». Mario Levrero nunca tuvo especial interés en publicar su obra y, menos aún, en construir algo parecido a una carrera profesional o formar parte de algún canon; de ahí que llevara una vida al margen del mundo literario, indiferente por completo a ganarse el favor de las editoriales, la crítica, el periodismo cultural, el público o el jurado de algún premio. Como queda claro tras la lectura de Conversaciones con Mario Levrero (Valencia, Contrabando, 2017), de Pablo Silva, al autor de El discurso vacío, Caza de conejos o La máquina de pensar en Gladys solo le interesaba una cosa: escribir con la mayor libertad posible.

De hecho, Levrero consideraba un estorbo la crítica o cualquier paratexto. Los prólogos –o los artículos como éste– le parecían una interferencia indeseable en esa suerte de diálogo narcisista, hipnótico y místico que debían entretejer la obra y su lector. A la crítica, por su parte, la acusaba de ser incapaz de moverse en otro plano que no fuera el intelectual y de imponer un concepto de realidad que excluía lo que sucede de la piel para dentro. En una obra como la suya, donde la percepción desempeña un papel estelar, cualquier palabra al margen del texto podía distorsionar la comunicación entre alma y alma a la que aspiraba. Su espíritu, es decir, su presencia sensorial, estaba en juego.


>> El artículo sigue en la sección «El Ministerio» de la revista CTXT

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