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8 de abril de 2017

La inmigración explicada a mi hija, Sami Naïr


¿Merece la pena leer en 2017 un libro publicado en 2001? ¿Tiene algo que contarnos aún La inmigración explicada a mi hija (DeBolsillo, 2001), el clásico de Sami Naïr? Por desgracia, sí: muchos de los análisis y diagnósticos realizados entonces siguen vigentes o nos permiten apreciar el camino recorrido en materia migratoria. De hecho, Naïr incluyó este texto en La Europa mestiza. Inmigración, ciudadanía, codesarrollo (Galaxia Gutenberg, 2010), el libro que compila buena parte de su obra intelectual.

La inmigración explicada a mi hija
es un libro didáctico y de carácter divulgador. Está estructurado en forma de charla entre Naïr y su hija de 16 años, y capítulo tras capítulo acomete los grandes temas asociados a la inmigración: el fantasma de la «marea humana», el racismo, las generaciones, el sistema universal de protección de los derechos humanos... Naïr habla en calidad de padre francés con familia argelina y de residente en España, pero también, claro está, como el catedrático de Ciencias Políticas, doctor en Filosofía Política, doctor en Letras y Ciencias Humanas, asesor político y experto en migraciones que es. El resultado es un libro de fácil lectura que permite acceder a varias ideas fundamentales de su pensamiento.

Al publicarse en 2001, el libro nació al calor de la ley orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social. Tanto es así que, a modo de anexo, incluye el texto íntegro de la ley (además de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789). De lo mucho que se puede comentar, hay tres cuestiones que, por su actualidad, quizá llaman la atención más que otras: la construcción de un islam europeo, la autopercepción de los españoles como migrantes y ciertos cálculos demográficos y reflexiones políticas.

>> Esta reseña la publiqué en Un puerto que cambia, así que continúa allí >>

1 de abril de 2013

Los ojos de la guerra, VV. AA.


(...) Una segunda tendencia, hoy dominante, es la aspiración del mundo entero a la democratización. La democracia se ha convertido en la solución del momento, el anhelo que todo lo domina, el modelo general. Hoy, incluso los partidos reaccionarios y chovinistas como el de Vladimir Zirinovski se llaman a sí mismos liberal-democráticos. Cuando yo viajaba por el mundo, hace veinte o treinta años, había dictaduras por doquier: dictaduras militares, dictaduras policiales, dictaduras de partido único gobernaban en América Latina, África, Asia y también en gran parte de Europa. Hoy este tipo de dictadura se ha vuelto ya extraño, una excepción, un anacronismo. Nadie aspira hoy a instaurar una dictadura semejante. Vemos y sentimos que su tiempo ha pasado. 
Pero donde la democracia se ha convertido en hecho, en forma dominante del sistema político, pronto se hace visible una importante circunstancia: la conexión entre democracia y cultura. La democracia es tanto más frágil, insuficiente y superficial cuanto más bajo es el nivel cultural de la sociedad. Un alto nivel cultural de la sociedad es condición para una democracia fuerte. Por eso, cuando alguien dice ser un defensor de la democracia, pero al mismo tiempo recorta los gastos en educación, ciencia y cultura, nos encontramos ante un absurdo que en lógica recibe el nombre de contradictio in adiecto, una contradicción en sí misma. Más aún, la ciencia y la cultura seguirán adquiriendo importancia, porque con el desarrollo general aumentará también la dependencia del hombre —y la calidad de su civilización— de la técnica, y por tanto también del estado de la ciencia y de las posibilidades intelectuales de la sociedad. Los criterios conforme a los cuales dividimos hoy a las sociedades en desarrolladas y subdesarrolladas ya no son las cantidades de acero producidas, sino el número de estudiantes y universidades.

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Fragmento extraído de «Cómo veo el mundo», de Ryszard Kapuscinski, recogido en el libro Los ojos de la guerra, cuya edición estuvo a cargo de Manuel Leguineche y Gervasio Sánchez.

PD. El artículo completo, aquí, en la revista Nexos. El original fue publicado en el n.º 54 de la revista Letra Internacional.