Hay cierto consenso en la red: Cristina, indignada oyente de RNE, resume muy bien qué pasa en España desde el 15 de mayo y qué clase de cabreo tenemos muchos ciudadanos desde hace años con los partidos políticos, los medios de comunicación, los bancos, las multinacionales... En fin, con todos los listos de la clase que nos llevan de culo a los demás.
Le tomo prestado el vídeo a Hugo Martínez Abarca, bloguero y tuitero perseverante al que le he visto este vídeo. Eso sí, una consideración a las 18.25 h de hoy: los acontecimientos evolucionan tan rápido que quizá hasta Cristina se haya quedado corta en su defensa de la gente que se manfiesta en estos días: hace un rato la Junta Electoral Provincial nos ha prohibido concentrarnos para exteriorizar nuestra indignación... Ni qué decir que los móviles y twitter arden ya para convocar a la gente y protestar con más fuerza que el domingo, el lunes y el martes.
Allí estaremos.
Y es que vivimos en un país donde se permiten concentraciones para ver conciertos de Justin Biber o de Lady Gaga, conseguir entradas para un partido de fútbol o ver en primera fila al Papa; y sin embargo se reprimen, Policía mediante, cuando son para expresar el descontento por la clase política que nos gobierna, por lo injusto de la ley electoral, por el hartazgo que supone la impunidad perpetua que existe para los corruptos o por el mangoneo a que nos tienen sometidos los bancos. También por la dictadura que ejercen PSOE y PP, a modo de Madrid y Barcelona futbolísticos, sobre el resto de opciones políticas.
Esta mañana lo comentaba un periodista de La Voz de Galicia en TVE: parece que los políticos quieren borregos que aplaudan su retórica chata en los mítines y no seres pensantes, críticos, conscientes de sus derechos y con ideas propias. Molesta la gente que reflexiona, se organiza y actúa: es difícil de gobernar. Y sobre todo es gente que desenmascara el Gran Simulacro: lo llaman democracia —como cantaba ayer la gente—, nos lo venden como democracia, pero no lo es.
Le tomo prestado el vídeo a Hugo Martínez Abarca, bloguero y tuitero perseverante al que le he visto este vídeo. Eso sí, una consideración a las 18.25 h de hoy: los acontecimientos evolucionan tan rápido que quizá hasta Cristina se haya quedado corta en su defensa de la gente que se manfiesta en estos días: hace un rato la Junta Electoral Provincial nos ha prohibido concentrarnos para exteriorizar nuestra indignación... Ni qué decir que los móviles y twitter arden ya para convocar a la gente y protestar con más fuerza que el domingo, el lunes y el martes.
Allí estaremos.
Y es que vivimos en un país donde se permiten concentraciones para ver conciertos de Justin Biber o de Lady Gaga, conseguir entradas para un partido de fútbol o ver en primera fila al Papa; y sin embargo se reprimen, Policía mediante, cuando son para expresar el descontento por la clase política que nos gobierna, por lo injusto de la ley electoral, por el hartazgo que supone la impunidad perpetua que existe para los corruptos o por el mangoneo a que nos tienen sometidos los bancos. También por la dictadura que ejercen PSOE y PP, a modo de Madrid y Barcelona futbolísticos, sobre el resto de opciones políticas.
Esta mañana lo comentaba un periodista de La Voz de Galicia en TVE: parece que los políticos quieren borregos que aplaudan su retórica chata en los mítines y no seres pensantes, críticos, conscientes de sus derechos y con ideas propias. Molesta la gente que reflexiona, se organiza y actúa: es difícil de gobernar. Y sobre todo es gente que desenmascara el Gran Simulacro: lo llaman democracia —como cantaba ayer la gente—, nos lo venden como democracia, pero no lo es.
A título personal, aporto como banda sonora una canción de Nacho Vegas, Palacio #7. Puede que más de un manifestante acampado en Valladolid, Granada, Barcelona, Pamplona, Vitoria... y en tantas otras ciudades españolas, no solo en la Puerta de Sol, se sienta identificado con su letra cuando la Policía acuda de nuevo a desalojarlo a golpes.
Ánimo chavales, os apoyamos.
Ánimo chavales, os apoyamos.
Y se oyen voces que hablan de deshaucioy sé que quieren derribar mi humilde mansión.Al parecer pretende abrir aquí una nueva boutiqueun tal Louis Vuitton.Puede que lo hable con él…O puede que me atrinchere aquí,y como cualquier animal ya sabré lo que hay que hacer.O entienda que si no pierdo la fe es porquejamás llegué a tener una que perder.
PD. Para más información, siga usted las noticias por twitter bajo las etiquetas #spanishrevolution #acampadasol o #15m.

3 comentarios:
Esa indignación se parece a la mía, y eso que estamos a una distancia enorme (y uds en Europa y con muchos problemas resueltos que acá todavía parecen eternos).
¿Nunca la revolución (cualquier clase de revolución) estuvo tan lejos? Abrazo
Di que sí, Rubén. Luego dicen los periodicos que la generación perida no grita... ¿Para qué coño vamos a gritar si ni siquiera escuchan cuando hablamos?
Miguel
Pablo:
Yo diría que esa indignación se empieza a parecer a la de muchos en muchos países. Ayer me paró un tipo de Florida (la estadounidense, no la argentina), en viaje de trabajo por España y me preguntó qué pasaba.
Cuando se lo expliqué, me miró extasiado: sus hijos tienen problemas parecidos a los nuestros. Así que sintió que ese era el mejor lugar donde pasear esa noche.
El hombre decía: ya sé que desde aquí os parecemos la tierra de los sueños, pero no lo somos... Las cosas también son difíciles allí.
Algo así podría decirte yo respecto de la Argentina; a pesar de la diferente escala de los problemas, compartimos el fondo del asunto.
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Miguel:
No sois una «generación perdida». No si empujamos entre todos, nos organizamos y repolitizamos esta sociedad.
A lo largo de la Historia, las conquistas sociales nunca fueron fáciles... Y con el Capitalismo no iba a ser una excepción.
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