Y entre tantos detalles,
las masas huyen de la muerte
y del arte inclasificable.
Será que el otro día me compré por 2,95 € un libro de Ortega y Gasset que recoge España invertebrada y La deshumanización del arte. Será por eso, quién sabe, por lo que me ha venido a las entendederas hace un rato la canción de Abraham Boba. Resulta que la otra tarde, después de trabajar, iba por Gran Vía y vi en un kiosco el coleccionable «Grandes pensadores españoles», de Planeta de Agostini, a pie de calle, junto al ¡Hola!, el Marca y demás producción mediática patria. Allí, entre la literatura masa, estaba el libro de don José, en tapas duras, a precio promocional. Impecable en su edición cuando lo abrí.Eso sí, este tipo de vinculación con la cultura trae efectos colaterales. Ahora, además de una superoferta para decorar con tropecientos libros de gente sesuda mi habitación, dispongo también de otra, más mundana y tentadora (visualmente), de «30 recetas de pan, dulces y pasteles». Es lo que tiene el humanismo: es integral. Lo abarca todo: estómago y espíritu. Te da fibra de la una y de la otra.
En fin, que así ha debido de ser la cosa en mi inconsciente: de Ortega a los «dulces fáciles de preparar» (¿quién no tiene un libro de Simone Ortega en su casa) y de Ortega y su Rebelión de las masas a esta canción de Abraham Boba, uno de los letristas que más me gustan. Aquí va su canción «Las masas», incluida en su primer disco, y que estaba tarareando mientras pensaba en dejar de trabajar y hacer la cena.
Las masas
Las masas quieren
saber cuánto les va a costar gozar de situación
privilegiada.
Sentirse dentro de algún club.
Tener un cine sin salir de casa.
Llenar los dormitorios y el monovolumen que
les preguntaba
si les gusta conducir.
Las masas saben
guardar las formas en un frasco lleno de formol.
Las masas saben
que la mayor satisfacción es la televisión,
y que es más sana
la vida en los despachos
que entre los borrachos.
Y que los vigilan
desde la Organización Central.
Las masas tienen
el tiempo organizado y una sincronización
extraordinaria.
Disfrutan con historias sórdidas
y forman colas en los saldos
de algún centro comercial.
Y entre tantos detalles,
las masas huyen de la muerte
y del arte inclasificable.
Contestan las encuestas,
santifican fiestas
y guardan su vida
en formato digital.
Aquí es donde queríamos llegar.
Aquí es donde queríamos llegar.
A estar mucho más cerca del final.
Las masas pueden
hacerte un monumento y subirte a un pedestal
en un momento.
O condenarte al underground
para que puedas presumir de ello
y te sientas especial.
Estas son las maravillas
que hacen de las masas algo indómito y vulgar.
Toman las calles
a veces para protestar y otras para festejar
victorias.
Usando las peores frases de publicidad son felices,
aunque estemos cerca del final.
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PD 01. La foto es de miki aka abutardarts y procede de aquí.
PD 02. MySpace de Boba.

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